Augusto Pinochet: La hora más incierta del general que se vistió de civil para ganar el plebiscito

Tras detentar el poder por 15 años, la elección de hoy, en la que es el único candidato, lo enfrenta a un escenario en que una derrota abriría una serie de preguntas con difícil respuesta.

La escena de los últimos meses puede haber parecido inusual para quien ha seguido la trayectoria de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte (72). El motivo: su estampa de terno y corbata, distante de los habituales atuendos militares que lo han acompañado durante toda su vida, que ha ocupado para hacer campaña de cara al plebiscito que le puede dar ocho años más al frente del país.

Pese a que lleva 15 años en el gobierno, el escenario es bastante inusual para Pinochet. Si bien en 1980 ya enfrentó un plebiscito en que se consultaba sobre su continuidad, dichos comicios fueron celebrados con un manto de dudas. En este caso, las reglas son diferentes, con un padrón auditado y observadores internacionales -que han sido cuestionados por el régimen militar-.

Tras sus tres lustros en la presidencia, no hay dudas de que Pinochet es una de las figuras más polarizantes de la historia chilena. Sus adherentes apuntan a que el golpe que él comandó en 1973 para derrocar a Salvador Allende salvó al país, y valoran los cambios en el modelo económico implementados en su gestión. Sus detractores, en cambio, cuestionan el punto más negro que pena sobre el régimen militar: lo que califican como una sistemática política de Estado de violación de los derechos humanos, con denuncias de torturas, asesinatos y desapariciones masivas, además de coartar las libertades individuales.

Las propias intervenciones de Pinochet han consolidado esta imagen de una figura que no tiene puntos medios. No sólo por sus denuncias al “cáncer marxista”, sino también por comentarios como que su gobierno es una “dictablanda” -en alusión a quienes lo catalogan de dictador-, o aquél que planteaba que en Chile “no se mueve ni una hoja sin que yo lo sepa”.

Aunque el régimen que encabeza ha tenido poderes amplísimos, en los últimos años ha habido algunos cambios de escenario, sobre todo por la presión internacional. Hitos como la visita del Papa Juan Pablo II a Chile o la crítica del gobierno estadounidense de Ronald Reagan, de hecho, son marcados como elementos a considerar al estimar que el plebiscito tiene reglas que le permitirían ser transparente, algo que en la oposición aún desconfían.

Pero incluso si Pinochet llegara a perder -un escenario que en su entorno ni siquiera se detienen a considerar-, la incógnita es qué hará después de ello. El hombre que ha ejercido el liderazgo de la Junta Militar desde 1973 se vería obligado a pactar con un espectro político que lo acusa directamente de estar detrás de las ejecuciones, secuestros y detenciones de miles de personas. Así, la duda es qué Augusto Pinochet aparecerá el 6 de octubre: si el civil de terno y corbata con que ha hecho campaña, o el militar que se ha convertido en un hombre ineludible para entender la historia moderna del país.

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* Esta nota periodística fue elaborada a partir de archivos de prensa de la época y libros especializados sobre el plebiscito de 1988.