Patricio Aylwin, el decé que se juega muchísimo este 5 de octubre

Patricio Aylwin | Archivo Copesa

Si al final de la tarde, o de la noche –el conteo de votos es algo que preocupa a la oposición- logra triunfar el “No”, se abrirá un proceso que llevará a elecciones parlamentarias y presidenciales el próximo año. Ahí Aylwin podría ser uno de los eventuales postulantes.

Llega a este decisivo miércoles cinco entre las primeras filas del reparto de la oposición, donde ha ganado terreno en los últimos años, y especialmente durante el que va en curso, como vocero y uno de los rostros de la Concertación de Partidos por el No. Patricio Aylwin Azócar es otro de los actores que hoy, de la mano del desenlace que arrojen los escrutinios, también se juega harto de su destino político.

Si al final de la tarde, o de la noche –el conteo de votos es algo que preocupa a la oposición- logra triunfar el “No”, se abrirá un proceso que llevará a elecciones parlamentarias y presidenciales el próximo año. Ahí Aylwin podría ser uno de los eventuales postulantes. Si gana el “Sí”, pues ya sabemos: ocho años más , al menos, de Pinochet en el poder, y un impacto impensado pero dramático en el bloque perdedor.

¿Tiene posibilidades este abogado, falangista de toda la vida y que el otro mes cumplirá 70 años? Aylwin tiene a favor que preside, desde el año pasado, el Partido Demócrata Cristiano, “hermano mayor” de los 16 colectivos y agrupaciones que componen la Concertación por el No. Contribuye a afirmar esa pole position DC que el socialismo esté en recomposición y que la izquierda chilena, la más castigada después del Golpe, aún luche por abrirse espacio.

Aylwin era presidente del Senado al 11 de septiembre de 1973 y uno de los adversarios del Presidente Salvador Allende, luego de fracasar la interlocución que ambos sostenían. Algunos aún recuerdan que después de la caída de la UP grabó una entrevista en la que justificó el Golpe Militar: “La vía chilena al socialismo estaba rotundamente fracasada, y eso lo sabían los militantes de la UP y Allende, y por eso ellos se aprestaban, a través de la organización de milicias armadas, para dar un autogolpe y asumir por la violencia la totalidad del poder. La acción de las FF.AA. se anticipó a ese riesgo para salvar al país de una guerra civil o de una tiranía comunista”.

Ese dato histórico ha puesto dificultad extra a las relaciones de la DC y de Aylwin con la izquierda, aunque el líder falangista se ha jugado por articular lazos con socialistas y otros dirigentes.

Como cabeza de la DC, el ex senador apostó por la legalización del partido y la inscripción electoral, proceso que detonó una discusión a ratos dramática en la oposición, donde por momentos muchos no querían ceñirse a las reglas del régimen. Se impuso la vía de jugar con las reglas de los militares; varios creen que de lo contrario hoy la oposición no estaría unida bajo el arcoíris del “No”.

Aylwin ya había quemado antes parte de sus cartuchos de negociador en 1985, durante el tenso diálogo entre los partidos políticos de oposición y de la derecha oficialista, mediados por la Iglesia, que culminaron en el Acuerdo Nacional para la Transición a la Plena Democracia. Ahí lo hizo en tándem con el ex canciller Gabriel Valdés.

Valdés, uno de los rostros más reconocidos de la oposición, fue precisamente antecesor de Aylwin en la testera DC y ya había presidido el partido durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva. Si el “No” gana esta tarde, son varios los que creen que una futura candidatura presidencial tendrá que salir de una incierta y tal vez cerrada competencia entre ambos líderes falangistas. Aylwin puede que se juegue mucho, pero primero él, Genaro Arriagada y los demás dirigentes de la Concertación tendrán que contar hasta el último voto por el “No” antes de cantar victoria.

* Esta nota periodística fue elaborada a partir de archivos de prensa de la época y libros especializados sobre el plebiscito de 1988.